Las asanas de extensión te aportan apertura y confianza

Sentirnos abiertos es un requisito imprescindible en la introspección. Si no estamos abiertos, nada nos va a llegar, ni nada podremos sentir. Vivenciamos esta actitud desde posiciones de flexión posterior de la columna vertebral, que exponen simbólicamente el espacio que alberga nuestro corazón. La postura del cuerpo es abierta, ofreciendo la zona más vulnerable, la que sentimos como más sensible; expuestos ante nosotros mismos y ante el mundo. Decimos que nos sentimos abiertos cuando nos posicionamos ante la vida con suficiente confianza, dándole una oportunidad al amor, dispuestos a amar y disponibles para ser amados.

Cuando experimentamos con estos asanas, el ablandamiento de la coraza en la zona del pecho, a través de la relajación en esta zona, nos permite acercarnos a la vivencia de abrirnos a la capacidad de sentir, de dar, de recibir, de compartir, como un ofrecimiento, como una entrega y también puede conectarnos con el sentirnos expuestos, vulnerables y temerosos. Con la práctica podemos vivenciar todos los espacios en el propio cuerpo sin juicio. Por eso en la práctica uno se invita a escuchar el cuerpo, a tomar conciencia de cada zona corporal, viendo cual puede relajarse y cual está activa; a profundizar en las sensaciones que aparecen, sin dejarse atrapar por el discurso mental, sintiendo y aceptando lo percibido sin apego ni rechazo, ya que en la ejecución de los asanas surgirán tanto espacios de confianza, como espacios de temor pudiendo ser vivenciados y sostenidos, permitiendo su expresión, aceptando su presencia, poniendo una atención amable y ecuánime sobre lo sentido y expresado corporalmente. Sintiendo y no pensando es cómo podemos vivirnos interiormente con más conciencia.

Rosario M F compartiendo la alegría de despertar y experimentar la vida.

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Category: Yoga


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