Atención y ecuanimidad

Cultivar la atención es imprescindible para avanzar en el necesario autoconocimiento. Los asanas de equilibrio son una inmejorable forma de experimentar, de conocer y desarrollar esta valiosa facultad de nuestra mente. Su objetivo es influir a nivel mental, por medio de una presencia constante en el mantenimiento de la postura, realizándola el tiempo conveniente, con el justo esfuerzo en la estabilidad, relajando las zonas corporales que no intervienen en su mantenimiento. Para que ello sea posible, la mente ha de estar concentrada, en calma, sin movimiento. Si pensamos nos desestabilizamos. Por eso en la realización de estos asanas es imprescindible desarrollar una actitud amable, comprensiva hacia uno mismo, con ecuanimidad con respecto al éxito o al fracaso en su ejecución, ya que acercarnos al equilibrio nos pondrá también en contacto con la inestabilidad, la inseguridad.

Se corporeiza el equilibrio no solo en lo físico sino también en lo psíquico, incluyendo pensamientos y emociones. Si la mente está concentrada, el cuerpo relajado y se aplica el justo esfuerzo, hay estabilidad y calma. Cuanto menor sea el esfuerzo más nos aproximamos al equilibrio.

Entre los asanas de equilibrio, los más usuales son sobre las piernas, lo que permite a nivel metafórico que se tome contacto con una base firme de raíces sólidas para poder crecer. Al instalarse en esas posturas el cuerpo expresa la idea de elevarse, como el árbol que enraizado en la tierra crece en busca de la luz del sol: de lo físico a lo sutil, de la tierra al cielo. En nuestra vida necesitamos sentir ese enraizamiento, que será fuerte en la medida en que tengamos claridad para saber quiénes somos, que buscamos, que queremos y de que fuerza disponemos para llevarlo a cabo.

Fuente: revista de Yoga septiembre 2015

Rosario M F  practicando Utthita Satyeshikasana (pértiga en elevación)

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Category: Yoga


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