Alimentación y modernidad, pequeñas reflexiones

Conforme a la medicina occidental, existen dos métodos principales para administrar las medicinas (venenos). La alopatía es el método que consiste en tratar la medicina utilizando agentes que producen efectos diferentes o contrarios a los engendrados por la enfermedad a tratar. La homeopatía es el método que consiste en tratar las enfermedades por la utilización de agentes que producirían en personas en “buena salud” síntomas idénticos a aquellos engendrados por la enfermedad. La vacuna es un envenenamiento de tipo homeopático.

¿Qué es un envenenamiento?

Todos los seres vivientes están dotados de una cierta adaptabilidad que varía según la especie, los individuos y para cada uno conforme a la época. Entre las plantas, la fruta es la que menos adaptabilidad tiene (la mayor parte de los frutales mueren al ser trasplantados a un nuevo ambiente) y los cereales son los que mejor se adapta. Entre los cereales los más adaptables son el arroz y el sarraceno, este último en clima frío, y el arroz, en clima cálido y templado.

En el reino animal el hombre es el más dotado por una gran adaptabilidad, estando en buena salud. Pero todo animal puede vivir feliz si come lo que le suministra la naturaleza en su medio ambiente circundante. ¿Por qué entonces existen enfermedades como la rabia entre los animales?

He aquí la respuesta: es por culpa del hombre. El hombre es quien ha dado a los animales el  alimento que los enferma (los animales salvajes raramente están enfermos; y cuando lo están se curan solos). Solo los animales domésticos “pescan” y “propagan” la rabia y otras enfermedades infecciosas. La adaptabilidad del hombre es verdaderamente maravillosa; puede viajar a miles de km de su lugar de origen sin sufrir o casi sin sufrimiento, sobre todo si viaja lentamente. Esta gran adaptabilidades la consecuencia directa del hecho que la alimentación natural del hombre son los cereales; alimentación que tiene el más grande poder de adaptación. ( cuando comemos a menudo productos animales perdemos esta maravillosa adaptabilidad ya que caemos bajo la dependencia de las proteínas animales para construir nuestra sangre, tejidos y órganos).

Pero, con todo, nuestra adaptabilidad no es infinita. Si, por ejemplo, comemos azúcar, caemos enfermos, excepto algunos pocos individuos cuya salud es tan excepcional que prácticamente cualquier cosa tomada en pequeñas dosis no le hace el efecto adverso.

Resumiendo, tenemos la libertad de reducir nuestra adaptabilidad. La verdadera causa del envenenamiento es la perdida de adaptabilidad. De por sí y directamente nada es nocivo; todo depende de la persona que ha ingerido la sustancia (por boca, nariz o piel). Aquel que tenga mayor adaptabilidad será menos afectado por los extremos yin y yang o por el exceso de uno u otro.

En vez, la persona con mala salud, notará muy difícilmente los efectos de tales extremos o excesos hasta que llegue finalmente al punto de saturación: la muerte. La mayoría de nosotros está entre ese estado de salud perfecta y de enfermedad extrema. La mayor parte de la gente actual pone en constante peligro, y persistentemente su adaptabilidad, volviéndose esclavos de todos los microbios que localmente desean destruir.

Los principales factores en este proceso son:

  • Comer demasiados alimentos importados
  • Comer sin trabajar para ganar su alimento
  • Comer demasiados productos animales, sobre todo carne
  • Comer azúcar refinado
  • La avidez (y la glotonería) en los modernos hombres de negocios y sus clientes. Los negociantes solo tienen interés por el dinero, por esa razón, no tienen ningún escrúpulo en fabricar o destruir los alimentos naturales del hombre utilizando fertilizantes químicos, pesticida, enlatados, colorantes, gustos artificiales y conservadores los cuales no solo son innecesarios sino todos nocivos. Y la clientela influenciada por la propaganda, y también, y esto es lo más importante, por la educación moderna sensoria y sentimental, come ciegamente, esas cosas abominables.

Es un círculo vicioso del cual debemos salir.

El hombre va perdiendo rápidamente su adaptabilidad. Cada día aparecen nuevas enfermedades. La humanidad se encuentra en una posición cada vez más difícil, ya que ella misma depende de la adaptabilidad de los animales que, por naturaleza, son menos adaptables que los seres humanos. Así es la vacuna.

Ahora el hombre moderno está en una situación extrañamente similar a la de los romanos del Imperio. Luego de haber conquistado tantas naciones y de haberlas esclavizado, los romanos comenzaron a nutrirse con alimentos importados, a comer demasiados alimentos animales, alcohol y frutas, a comer en exceso y a no tener que trabajar para alimentarse.

El hombre moderno está conquistando y sometiendo a los animales y las bacterias. Y como los romanos, se vuelve cada vez más dependiente de sus esclavos. Pronto será conquistado por ellos y destruido si no despierta. El creciente número, siempre en aumento, de enfermedades “incurables” como el cáncer o las cardias, las enfermedades mentales y otras, son ejemplos evidentes característicos de esa tendencia y el aumento de crímenes violentos, conflictos raciales, consumo de drogas y de casos de homosexualidad, así como el desarrollo de un tipo de hombre pasivo, estereotipado y alienado. Todas son consecuencias de una mentalidad dependiente y una alimentación basada únicamente en un juicio sensorio y sentimental.

Por la práctica de la vacuna, Pasteur contribuyó en mucho al avance del hombre moderno por el camino de la dependencia. Es en gran parte responsable por la deshumanización del hombre moderno.

Artículos extraídos del libro “El orden del Universo” de Georges Ohsawa

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Category: Yoga


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